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viernes, 9 de julio de 2021

7 Saberes de la Educación Ambiental para la escuela (VII): La ética del género humano

  *Serie de entradas del blog con las reflexiones de Marta, docente veterana del proyecto CEHS en el CEIP San Francisco, a raíz de su participación en el Curso "7 Saberes de la Educación Ambiental para la Escuela" de la Universidad de Verano del País Vasco, dirigido por nuestro compañero de ESenRED, Jose Manu Gutiérrez Bastida. El hilo conductor del curso fue el enunciado de los "7 Saberes necesarios para la Educación del Futuro" de Edgar Morin (1999), que sirve para ir desarrollando su pertinencia actual en cuanto a la Educación Ambiental por sendos invitados, todos ellos referentes en su campo.


A continuación están las reflexiones de Marta y al final, la carta de presentación de la ponente, con enlaces de interés. Buscamos con esto la posibilidad de una reflexión compartida "en diferido" a través de una compañera docente de la red, por un lado, y el dar a conocer a pensadores de la Educación Ambiental que incrementen nuestro "fondo de armario" educativo para los técnicos y docentes que estamos en el Proyecto CEHS.


“OTRO MUNDO YA ESTÁ AQUÍ”

En el séptimo saber necesario en la educación, ya no del futuro, si no presente, Edgar Morin plantea la necesidad de “cultivar la ética del género humano, planteando que la educación debe promover el desarrollo de una ANTROPOÉTICA, en consonancia a las tres esferas del ser humano:

  • como individuo y su autonomía,

  • como sociedad y su participación comunitaria,

  • como especie y la consciencia de ello,

lo cual nos llevará a una política humana y social renovada, humanizada, construyendo una ÉTICA ECOSOCIAL.

Para ello, Adolfo Agúndez en su ponencia en el curso Los siete saberes de la educación ambiental en la escuela” nos plantea que la escuela se transforme en una comunidad de investigación étictransformando el aula en una microsociedad democrática.

lunes, 24 de mayo de 2021

7 Saberes de la Educación Ambiental para la Escuela (IV)*: Enseñar la identidad Terrenal


*Serie de entradas del blog con las reflexiones de Marta, docente veterana del proyecto CEHS en el CEIP San Francisco, a raíz de su participación en el Curso "7 Saberes de la Educación Ambiental para la Escuela" de la Universidad de Verano del País Vasco, dirigido por nuestro compañero de ESenRED, Jose Manu Gutiérrez Bastida. El hilo conductor del curso fue el enunciado de los "7 Saberes necesarios para la Educación del Futuro" de Edgar Morin (1999), que sirve para ir desarrollando su pertinencia actual en cuanto a la Educación Ambiental por sendos invitados, todos ellos referentes en su campo.

A continuación están las reflexiones de Marta y al final, la carta de presentación de la ponente, con enlaces de interés. Buscamos con esto la posibilidad de una reflexión compartida "en diferido" a través de una compañera docente de la red, por un lado, y el dar a conocer a pensadores de la Educación Ambiental que incrementen nuestro "fondo de armario" educativo para los técnicos y docentes que estamos en el Proyecto CEHS.


 “SOMOS VIDA, SOMOS NATURALEZA, SOMOS RADICALMENTE ECODEPENDIENTES”

La crisis planetaria actual nos lleva al suicidio de la humanidad. Creo que todas y todos los educadores partimos de que la educación es la mejor herramienta para cambiar esta situación y por ello, como venimos diciendo en anteriores reflexiones, es el momento de asumir esta responsabilidad.

De esta forma, Edgar Morin nos propone como saber necesario para la educación ENSEÑAR LA IDENTIDAD PLANETARIA, puesto que todos los seres vivimos en una misma comunidad de destino, siendo pertinente para ello el desarrollo de la conciencia planetaria, a la par que la conciencia ecológica, teniendo en consideración las leyes de la biosfera.

Así, Morin introduce el pensamiento sistémico y complejo en la educación, lo cual es fundamental para entender quiénes somos y las relaciones existentes, recentrando el conocimiento y la ciencia, basada en el modelo de desarrollo capitalista donde el sistema productivista ha hecho conceptualizar los elementos de la naturaleza como bienes al servicio y utilidad del ser humano, interpretando lo vivo con la lógica de las cosas muertas, como señala Yayo Herrero en su ponencia del curso “Los siete saberes de la educación ambiental en la escuela”. Esto nos hace ver que en la escuela estamos reproduciendo aprendizajes en contra de nuestra propia supervivencia, por lo que es urgentemente necesario pasar de esta visión utilitarista de la naturaleza a sentir que dependemos de ella para vivir.

Es por ello, que para contribuir a desarrollar la identidad terrenal en nuestro alumnado tenemos que tener en cuenta dos variables:

  • Que somos ecodependientes, sintiendo que no hay vida sin naturaleza y además ésta tiene límites.

  • Que además, vivimos en un espacio íntimo, como es nuestro cuerpo, que también tiene límites y necesidad de cuidados.

Desde la educación ambiental se asume esta responsabilidad y contribuye a ayudar a retejer estos vínculos con la tierra, nuestros propios cuerpos, con las personas…intelectual, conceptual, pero sobre todo, afectivamente, partiendo de que nuestra vida no es una certeza en sí misma, si no que es una posibilidad que se hace certeza con las y los demás. Necesitamos saber y sentir que somos parte de la tierra, para cuidarla y cuidarnos.

Y para ponerlo en práctica en nuestras escuelas, debemos REVALORIZAR LA EXPERIENCIA DE LO VIVO, pudiendo articular nuestras programaciones curriculares en torno a la VIDA. Teniendo en cuenta que partimos de una comprensión errónea del mundo, favorezcamos desde la educación la reconceptualización del mismo, a través de prácticas reflexivas y experienciales donde el conocer, aprender y valorar las diversas formas de vida sea la base del proceso:

  • Nuestra vida y todo lo que nos atañe, como la alimentación, el crecimiento, la enfermedad e, incluso, la muerte.

  • Los elementos de los que dependemos y que nos posibilitan vivir: el sol, el agua, el aire, la tierra…conocerlos en sí mismos y como a partir de ellos se organizan las comunidades, su uso y mal uso, y las desigualdades generadas, desenmascarando prácticas violentas.

  • Los animales y resto de especies, que nos acompañan en la vida, fomentando el respeto hacia ellos y la denuncia de su maltrato.

  • Englobando lo anterior con el aprender a CUIDAR, a nosotr@s, a l@s compañer@s, a los seres vivos, a la naturaleza… como práctica esencial para valorar la vida.

  • Y todo ello partiendo del vínculo con el entorno próximo y cercano, haciéndonos responsables de este territorio y tejiendo vínculos comunitarios, alentando la diversidad teniendo en cuenta a todas y todos, para hacerlo posible. De esta manera, nuestros niños y niñas aprenderán haciendo y sintiendo, experimentando la alternativa en el propio contexto educativo, lo que nos permitirá reparar el vínculo con la tierra y las demás personas y seres.

Ahora bien, esto será posible si nosotras y nosotros como educadores nos lo proponemos y atendemos a la emergencia existente. Tenemos las claves para hacerlo; en nuestras manos está el asumir la responsabilidad y aprovechar el momento. Y así les recordamos a nuestros alumnos y alumnas en las Confints escolares:

“SI NO ES AHORA, ¿CUÁNDO?

SI NO SOMOS NOSOTR@S, ¿QUIÉNES?”

Sobre la ponente:

Yayo Herrero (Garúa). Antropóloga, Educadora Social e Ingeniera Técnica Agrícola; ha sido profesora-colaboradora de la Cátedra Unesco de Educación Ambiental y Desarrollo Sostenible (UNED); socia fundadora de Garúa S. Coop.

Es autora y coautora de más de una decena de libros relacionados con la ecología social y de numerosos artículos; miembro del consejo editorial de Hegoa y de los consejos de redacción de Ecologista y Papeles.


Enlaces de interés:

Ecologismo: Una cuestión de límites

El ser humano: Parte inteligente y consciente de la Tierra.

lunes, 17 de mayo de 2021

7 saberes de la Educación Ambiental para la escuela (III): Enseñar la Condición Humana

*Serie de entradas del blog con las reflexiones de Marta, docente veterana del proyecto CEHS en el CEIP San Francisco, a raíz de su participación en el Curso "7 Saberes de la Educación Ambiental para la Escuela" de la Universidad de Verano del País Vasco, dirigido por nuestro compañero de ESenRED, Jose Manu Gutiérrez Bastida. El hilo conductor del curso fue el enunciado de los "7 Saberes necesarios para la Educación del Futuro" de Edgar Morin (1999), que sirve para ir desarrollando su pertinencia actual en cuanto a la Educación Ambiental por sendos invitados, todos ellos referentes en su campo. A continuación están las reflexiones de Marta y al final, la carta de presentación de la ponente, con enlaces de interés. Buscamos con esto la posibilidad de una reflexión compartida "en diferido" a través de una compañera docente de la red, por un lado, y el dar a conocer a pensadores de la Educación Ambiental que incrementen nuestro "fondo de armario" educativo para los técnicos y docentes que estamos en el Proyecto CEHS.



“EL MUNDO DEL FUTURO SERÁ UN MUNDO INTERDEPENDIENTE DE VOLUNTADES GENEROSAS O NO HABRÁ FUTURO”

Todas y todos en algún momento de estos tristes momentos que vivimos hemos pensado que la naturaleza nos está ofreciendo una llamada al cambio y brindando una oportunidad de transformar nuestra manera de estar en el mundo.

En esta línea, Alicia Puleo nos invita en la tercera ponencia del curso “Los siete saberes de la educación ambiental en la escuela” a reflexionar como la crisis ecológica en la que estamos inmersos nos lleva a plantearnos quiénes somos y a dónde vamos, partiendo de la pregunta: ¿Qué nos ha llevado a esta situación?

Evidentemente, si la situación de colapso actual es fruto del concepto que nos hemos construido como seres humanos y de los grandes relatos sobre la existencia dados hasta ahora, es el momento de pensarnos de otra manera, teniendo en cuenta que como destaca Edgar Morin, uno de los siete saberes esenciales para la educación del futuro es enseñar la condición humana, por lo que es el momento de redefinirnos.

Educativamente, este saber implica partir del conocernos, como individuos, como sociedad y como especie, lo que dota de lógica y sentido al proceso educativo, porque para poder conocer el mundo y las diferentes relaciones existentes que hemos compartimentalizado en disciplinas, primero tenemos que conocernos a nosotras y nosotros mismos, como seres y como grupo. Algo básico a trasladar a la práctica de nuestras aulas.

Y en este REDEFINIRNOS COMO ESPECIE HUMANA, es donde entra como concepto fundamental la INTERDEPENCIA existente entre diferentes elementos:

  • Entre las humanas y humanos presentes

  • Entre las humanas y humanos pasados

  • Entre las generaciones venideras

  • Más allá de la especie humana, entre los seres no humanos

  • Y en el interior de los ecosistemas

Teniendo en cuenta que estas relaciones no siempre son reconocidas, ni siquiera el lazo entre humanos, entre otras cosas, por las desigualdades existentes, por ejemplo, entre los masculino y lo femenino, en la escuela debemos trabajarlo tanto como concepto, como vivencia, ya que entender la interdependencia va a ser fundamental tanto a nivel cognitivo, para entender el funcionamiento de la sociedad; tanto a nivel social, para alentar la solidaridad; como desde el punto de vista individual, para el desarrollo de una ética de la justicia y del cuidado.

Y esto implicaría en la práctica aplicar políticas educativas diferentes a las existentes hasta ahora, viviendo modelos pedagógicos humanos donde la consciencia de la necesidad de las relaciones esté presente en el aula y en los centros para construir el día a día, tanto a nivel organizativo como curricular.

Aunque llegados a este punto entramos en una situación bastante conflictiva: estando inmersos en un modelo de sociedad neoliberal, donde el concepto del ser humano se ha visto reducido al de “homo economicus”, haciéndonos creer que somos independientes de l@s demás, incluso en competencia con ell@s, ignorando de esta forma etapas de nuestra vida, como la infancia y la vejez, donde necesitamos de los cuidados, hemos de tener en cuenta que nuestro sistema educativo es parte de todo ello. Es decir, como señala Alicia Puleo: “la interdependencia como dimensión del ser humano no tiene cabida en el sistema neoliberal”.

Ante este dilema es el momento de tener en cuenta que las voluntades infinitas en un mundo finito no es sostenible y debemos atender a nuestra responsabilidad como seres, como especie y como educadores, movilizándonos para transformar la educación presente. 

Y para ello, uno de los aspectos fundamentales a tener en cuenta en la práctica es la EDUCACIÓN ECOLÓGICA EMOCIONAL, donde teniendo en cuenta los conocimientos científicos, también se aprenda a amar la naturaleza, visibilizando “el poder del amor”, necesario para aprender las relaciones existentes en los ecosistemas y eliminar los rasgos de inferioridad entre seres (humanos- no humanos, hombres-  mujeres), así como las injusticias ecosociales.

“Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos” (Eduardo Galeano)


Sobre la ponente:
Alicia Puleo

Alicia H. Puleo (Universidad de Valladolid). Filósofa, profesora y escritora. Doctora en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid y Catedrática de Filosofía Moral y Política en laUniversidad de Valladolid.

Asimismo, es miembro del Consejo de la Cátedra de Estudios deGénero de esa misma Universidad y del Consejo del Instituto de Investigaciones Feministas dela Universidad Complutense de Madrid. En esta última Universidad, ha formado parte delseminario pionero en filosofía y feminismo creado por Cèlia Amorós y ha dirigido los cursos Feminismo y Ecología y Discurso sobre la sexualidad y Crítica Feminista. Desde el año 2014, esla directora de la colección Feminismos de Editorial Cátedra.




martes, 11 de mayo de 2021

7 Saberes de la Educación Ambiental para la Escuela: “La educación que precisamos para el mundo que queremos" (Saber 2º)

 *Serie de entradas del blog con las reflexiones de Marta, docente veterana del proyecto CEHS en el CEIP San Francisco, a raíz de su participación en el Curso "7 Saberes de la Educación Ambiental para la Escuela" de la Universidad de Verano del País Vasco, dirigido por nuestro compañero de ESenRED, Jose Manu Gutiérrez Bastida. El hilo conductor del curso fue el enunciado de los "7 Saberes necesarios para la Educación del Futuro" de Edgar Morin (1999), que sirve para ir desarrollando su pertinencia actual en cuanto a la Educación Ambiental por sendos invitados, todos ellos referentes en su campo. A continuación están las reflexiones de Marta y al final, la carta de presentación de la ponente, con enlaces de interés. Buscamos con esto la posibilidad de una reflexión compartida "en diferido" a través de una compañera docente de la red, por un lado, y el dar a conocer a pensadores de la Educación Ambiental que incrementen nuestro "fondo de armario" educativo para los técnicos y docentes que estamos en el Proyecto CEHS.

“LA EDUCACIÓN QUE PRECISAMOS PARA EL MUNDO QUE QUEREMOS”

En el momento actual en el que nos encontramos, Lucié Sauvé nos plantea en su ponencia dentro del curso “Los siete saberes de la educación ambiental en la escuela” que “LA CRISIS GLOBAL ES TAMBIÉN UNA CRISIS DE LA EDUCACIÓN: DE SU CONTENIDO Y SENTIDO”.

En reacción a esta crisis, podemos optar por diferentes posturas: fugarnos de la situación con un repliegue individualista o bien, tomar conciencia de la urgencia planetaria y movernos socialmente reclamando ecojusticia. Y en esta última postura se incluirían las luchas por la calidad de la educación para todas y todos, que es una de las causas que nos mueven.

Hasta este momento, la educación no ha tenido un papel proactivo para formar la ciudadanía capaz de transformar los contextos existentes, entre otras causas, porque la educación ha sido despojada de su dimensión política y social. Es por ello necesario replantearse el modelo educativo actual, desde esta urgencia planetaria, y para poder contribuir a un conocimiento pertinente como plantea Morin como segundo saber necesario para la educación del futuro, un conocimiento con sentido y significado, se debe atender a la multidimensionalidad consecuente de la complejidad que nos conforma tanto como seres y como sociedades.

De esta manera, la educación debería ayudar a:

Aprender a ser y comunicar, contribuyendo a desarrollar la identidad individual y colectiva, ecológica y política.

Aprender a convivir, practicando una educación democrática, para la paz y la interculturalidad.

Y todo ello también en relación con el medio de vida compartida, desarrollando una educación ecológica, ecosófica y ecociudadana.

Sin esta última esfera, la educación se queda incompleta, contribuyendo a formar seres incompletos de igual manera, por lo que la educación debe ser ecológica. 

Desde esta perspectiva, nuestra mirada se amplia y educativamente, pasamos de contribuir al desarrollo de una ciudadanía a desarrollar la ecociudadanía, de vivir la democracia en las aulas a la democracia ecológica, y de luchar por la justicia a la ecojustica social.

Todo esto nos invita al compromiso como educadoras y educadores y, que como tal, no tengamos miedo a incluir la dimensión política en la educación, teniendo en cuenta que lo político significa “cuidar junt@s lo que nos concierne a tod@s”.  Hasta ahora a la escuela le persigue el mito de la neutralidad, pero hay que ser conscientes de que esta dimensión es la que permite dar sentido a nuestros proyectos educativos y así, reconocer la responsabilidad de la educación frente a las injusticias y problemas, devolviéndole esa capacidad transformadora que es el motivo por el que algunas, o muchos de nosotros, decidimos en su día dedicarnos profesionalmente al mundo de la educación.

Y recordando la necesidad de esa pedagogía de la pregunta de la que hablamos en la primera reflexión sobre el curso, completamos con una pedagogía comprometida y crítica, donde acompañemos a nuestro alumnado a preguntarse sobre la significación de nuestro lugar en el mundo y a dialogar para construir conjuntamente una ética ambiental, “aprendiendo a vivir junt@s aquí y ahora, a vivir bien, porque otro mundo es posible”, siendo para ello fundamentales en la práctica los proyectos comunitarios que combinan reflexión y acción.

“La educación es un acto de amor, por tanto, un acto de valor” (Paulo Freire)


REFLEXIONES DE MARTA SÁENZ-DÍEZ a partir de la segunda ponencia del curso:

"Alimentar los principios de un conocimiento pertinente (problemas globales), " a cargo de Lucie Sauvé, profesora del Departamento de educación y pedagogía de la Universidad de quebec en montreal (UQAM), directora de la cátedra de investigación de Canadá en educación ambiental. Miembro del instituto de ciencias del medio ambiente y del instituto "Salud y Sociedad" de la UQAM y responsable del curso corto de dos ciclos en educación sobre el medio ambiente de la UQAM.

Lucie Sauvé

Durante quince años Lucie Sauvé dirigió importantes proyectos de cooperación internacional en América latina (premio a la excelencia dek ACDI y el AUCC), se destaca su actual proyecto titulado "Ecodesarrollo comunitario y salud medioambiental en Bolivia" consiste en el fortalecimiento de las universidades socias de la Amazonia boliviana, en materia de formación, investigación e interacción social apoyadas en cuestiones de participación popular.


jueves, 18 de marzo de 2021

7 Saberes de la Educación Ambiental para la Escuela: Enfrentar las cegueras del Conocimiento (Saber 1º)*

 *Serie de entradas del blog con las reflexiones de Marta, docente veterana del proyecto CEHS en el CEIP San Francisco, a raíz de su participación en el Curso "7 Saberes de la Educación Ambiental para la Escuela" de la Universidad de Verano del País Vasco, dirigido por nuestro compañero de ESenRED, Jose Manu Gutiérrez Bastida. El hilo conductor del curso fue el enunciado de los "7 Saberes necesarios para la Educación del Futuro" de Edgar Morin (1999), que sirve para ir desarrollando su pertinencia actual en cuanto a la Educación Ambiental por sendos invitados, todos ellos referentes en su campo. A continuación están las reflexiones de Marta y al final, la carta de presentación de la ponente, con enlaces de interés. Buscamos con esto la posibilidad de una reflexión compartida "en diferido" a través de una compañera docente de la red, por un lado, y el dar a conocer a pensadores de la Educación Ambiental que incrementen nuestro "fondo de armario" educativo para los técnicos y docentes que estamos en el Proyecto CEHS.

LA EDUCACIÓN AMBIENTAL COMO ESTRATEGIA DE TRANSFORMACIÓN EDUCATIVA

“Nos parece que el mundo está allí para ser visto, percibido, pero el ver, el percibir, depende de nosotras y nosotros, no del mundo. Ésta es nuestra libertad trágica como seres humanos.

Es nuestra libertad porque nuestra capacidad de ver, de percibir, depende de nosotras y nosotros como individuos; es nuestra tragedia porque la ceguera ante el mundo que vivimos y que legamos cotidianamente a nuestras hijas e hijos con nuestros actos, es nuestra responsabilidad” (Humberto Maturana en “El sentido de lo humano”).

Si bien Edgar Morin plantea como saber necesario enfrentar las cegueras del conocimiento: el error y la ilusión en “Los siete saberes necesarios para la educación del futuro”, la educación ambiental nos ilumina, visibilizando el por qué, para qué y cómo hacerlo, transformando la educación del presente.

Así planteó Genina Calafell en la primera ponencia del curso “Los siete saberes para la educación ambiental en la escuela”, la necesidad de ser conscientes de la ceguera que nos lleva a no ver la complejidad del mundo en el que vivimos, transcurriendo por una crisis ecosocial como oportunidad y estrategia de evolución. 

Y para ir atendiendo dicha ceguera y poder ver la complejidad del mundo, la educación ambiental nos ayuda a transformar nuestra mirada, incluyendo esta perspectiva, educando desde la complejidad. 

Para ello, un conjunto de claves dadas por Genina Calafell a tener en cuenta para seguir avanzando:

  • Cuestionarse el mundo y tomar decisiones, planteando un cambio de perspectiva: más que buscar respuestas, formularse preguntas. Esto nos lleva a invitar a nuestro alumnado a parar, mirar y preguntar. Y hablando de preguntas: ante nuestros tiempos acelerados, ¿cómo podemos incorporar la necesidad de que nuestros niños y niñas se tomen su tiempo?

  • Aprender a situarse en un tiempo y un contexto, partiendo de la propia vida. Esto nos lleva a que las situaciones de aprendizaje surjan de la cotidianeidad, ayudando a conceptualizar y reconceptualizar a través de las preguntas formuladas a partir de la propia experiencia. Y aquí surge otra pregunta: en un contexto cambiante, donde todo es relativo, ¿cómo la educación puede trabajar para el futuro? 

  • Ser competente para interpretar y actuar de manera crítica ante los procesos dinámicos e inciertos. Esto nos lleva a potenciar en nuestro alumnado el pensamiento creativo ante aspectos difíciles de conocer, así como para formularnos otras preguntas y situarnos en otros contextos, descubriendo las relaciones. Y de nuevo, una pregunta: en una enseñanza clasificada en disciplinas, ¿cómo buscamos la conexión entre los saberes?

  • Crear alianzas entre personas e instituciones para poder transformar la crisis ecosocial. Esto nos lleva a ayudar a nuestro alumnado a cooperar y apoyarse mutuamente, así como contar con la comunidad y los educadores ambientales para poder atender la complejidad. Y una pregunta de nuevo: en un mundo educativo basado en la individualidad y competición, ¿cómo incorporamos la comunidad y la cooperación?

Y ya para terminar, como no podía ser menos, con una pregunta: si todo lo anterior es necesario desarrollar con nuestro alumnado, ¿también será necesario trabajarlo con nosotras y nosotros mismos?

“Cambiar de respuesta es evolución; cambiar de pregunta es revolución” (Jorge Wagensberg)


REFLEXIONES DE MARTA SÁENZ-DÍEZ a partir de la primera ponencia del curso:

Genina Calafell
"COMPLEJIDAD Y CRISIS ECOSOCIAL, Enfrentar las cegueras del conociemiento: el error y la ilusión" a cargo de Genina Calafell, Ambientóloga y Doctora en Educación Ambiental. Investigadora y formadora en Didáctica de las Ciencias Experimentales y en Educación Ambiental. Actualmente es profesora a tiempo completo en la Universidad de Barcelona ha sido profesora también en la Universidad Autónoma de Barcelona y en la Universidad de Girona.

Directora de la primera spin off en ciencias sociales de la Universidad Autónoma de Barcelona: Rizoma_educació_ transferencia de Conocimiento

Especialista en proyectos interdisciplinarios, la educación científica y ambiental y la innovación de proyectos y equipos educativos en contextos escolares (infantil y primaria) y contextos de apoyo a la educación formal (museos, centros educativos, etc).

Un artículo de referencia:

Análisis del modelo didáctico de educación ambiental “La idea vector y sus esferas” desde el enfoque de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Un caso: la Escuela del Consumo de Cataluña Genina Calafell Subirà, Neus Banqué Martínez, Queralt Grau Delgado